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Archivos de: Julio 2007

Algunas reflexiones sobre Los Simpsons

por Provitilo @ 2007-07-31 - 16:08:48

Récord de taquilla en todo el mundo, la película dedicada a la serie animada (Matt Groening) repone un debate en torno a los consumos culturales de los hogares argentinos. Repasando: el primer capítulo de los Simpson pudo verse en 1992, auspiciado con pompas por Telefé dado su probado éxito en Estados Unidos. Efectivamente, era algo novedoso y atractivo no solo por los contornos realistas de los dibujos sino por el contenido de las historias cuyo núcleo argumental focalizaba en los desvaríos de una familia y su entorno (padres torpes, hijos a la intemperie, personajes secundarios fracasados, tristezas maquilladas con burda ironía, alguna irreverencia política)
Más tarde y con la proliferación del cable, la serie pudo verse con más asiduidad en el canal FOX. De todos modos, no es un dato menor el horario de aquél primer envío: 21 horas, la hora de reunir a la familia, dato que evidenciaba la estrategia de los productores para no aventar al ávido público infantil. Nada mejor que la complicidad de todos para reirse de los errores de todos.
Hubo dos capítulos, en estos 15 años de programación interrumpida (en algunos casos, con maratones de más de 10 horas), que provocaron impacto. El primero es cuando Liza, chica inteligente y con ambiciones, decide poner fin a ese mundo cultural imposible en Springfield. Accede, por tanto, a parecerse a Barth (el hermano vago y sin rumbo)imitando su estar en el pueblo: escupe como su hermano, bromea con los amigos de su hermano y ríe como su hermano. Acto seguido y trocando papeles, Barth no puede ingresar al mundo de Liza. Primera lectura: es posible nivelar para abajo, nunca para arriba.
El segundo capítulo refiere a los mismos hermanos, ya grandes. Barh es un muchacho que canta en bares de mala muerte, y canta mal, con el agregado de recibir en cada presentación una andanada de escupitajos e insultos. Liza, ya profesional y casada, lo salva de innumerables intentos de suicidio. Segunda lectura, entonces: la historia familiar, bien pensada, ofrece dos ejemplos para mirarla con ojos críticos.
La película recientemente estrenada, por tanto, reúne todos estos elementos y va más allá. Porque Homero, padre torpe y egoísta, decide adoptar un chancho en una cruel metáfora de quien impone la ley, hay guiños políticos interesantes y la realidad de los tres hermanos se expresa con crudeza.
Algunas escenas dan cuenta de ello: Barth, resignado ante la pasividad de Homero, se acerca a los Flanders, familia religiosa y ordenada. Ahí puede leerse la intención del director en mostrar dos tópicos de familia; la de homero que naufraga en la idiotez y la de Flanders, religiosa, que vive en un mundo de ensueño. Como si no existiera nada en el medio, la sala ríe de la religión del vecino y aplaude a rabiar, en claro gesto de empatía, las desventuras de la familia Simpson. Más: Barth acepta ir a pescar con Flanders pero se aburre y, finalmente, vuelve con su padre y su enloquecida moto.
La otra escena (hay más, seguramente)llega en el final. Cercado por el gobierno americano, Homero y Barth están a punto de ser fusilados hasta que irrumpe Maggie, la hija pequeña, para salvarlos. La respuesta del más grande de los Simpson es aleccionadora: "gracias pequeña, no estuviste planeada, pero gracias". Telón, la sala estalla en carcajadas y aplaude. Esa familia animada es un buen espejo donde mirarse.


 
 

Hacia un nuevo Periodismo

por Provitilo @ 2007-07-29 - 18:10:18

1-Romper con la idea de sentido común dominante
2-Dar cuenta de las experiencias alternativas de los movimientos sociales, retaceadas por la prensa del régimen
3-Incentivar la producción de un lenguaje propio, lejos de palabras/fórmulas trilladas o estrategias remanidas
4-Ofertar un listado de temas velados o no difundidos por los medios masivos. Consensuarlos y/o negociarlos con editores/jefes
5-Atrapar al lector sin efectismos, amarillismos o fórmulas ya transitadas. Buscar la originalidad apelando a otros recursos (lenguaje no convencional, la búsqueda de otra agenda)
6-Saber que un texto siempre es incompleto, afortunadamente (el motor para seguir escribiendo)
7-Desconfiar de la primera fuente. Abandonar los escritorios y los teléfonos.
8-Tener en cuenta la dimensión política de un hecho noticioso: conocer las motivaciones del encargo del editor y el margen de libertad con el que cuento.
9-Valerse de la ironía y el humor para abordar determinados fenómenos sociales o hechos noticiosos
10-Ni autocensurarse ni extralimitarse. El riesgo de la vaguedad.
11-Tener claro que los verdaderos protagonistas son los textos (o aquellas ideas fuerza) y los diferentes modos de comunicarla
12-El periodista nunca es la estrella. Evitar, por caso, la primera persona o el anecdotario personal en la nota de opinión.
13-Reconocer el valor que posee cada palabra/La palabra como arma
14-Reconocer que una nota, un informe, puede ser una estrategia legítima para disputar sentidos en la esfera pública
15-La necesidad de tener referentes en el ejercicio del oficio. "Hay un fusilado que habla", Rodolfo Walsh

Sub 20: el revés de la trama

por Provitilo @ 2007-07-28 - 17:03:57

La reciente venta de Angel De María, exquisito jugador de Rosario Central y pieza clave del sub 20 liderado por Hugo Tocalli, reavivó detalles singulares de la gesta de los juveniles en tierras canadienses.
Prescindiendo del monto de la operación entre la entidad rosarina y el Benfica de Portugal(la friolera de 6 millones de euros incluido un porcentaje por otro rosarino, Andres Díaz), emergen interrogantes en torno a los significados que esconde un éxito deportivo, vale consignar, apenas celebrado por un puñado de periodistas-hinchas de la emisora que los contrata. Enumeremos algunos:
-Es indudable cómo todos estos chicos son alentados por una troupe de empresarios al acecho, dirigentes oportunistas y otros allegados al negocio futbolero. Hablando en criollo: los mundiales juveniles son una vidriera tentadora para que estos chicos acepten vestir la albiceleste. De ahí en adelante, hurgar en dignidades de deportivas o amor a la camiseta es una tarea ardua para espectadores más avezados y menos proclives a los mensajes envenenados de quienes tienen la exclusiva.
-Ligado a esto último, la renuncia de Gonzalo Higuaín a integrar este seleccionado y el talento regado por Sergio Agüero en Canada, ofrecen lecturas encontradas. El primer caso, se trata de algo comprensible; el "Pipita" viene de coronarse con el Real Madrid de España y sus intereses (económicos, claro) no da lugar a nubarrones que empañen su prolífica carrera. En cuanto al Kun, la oferta Sub 20 redituaba a futuro: tras una pobre temporada en el Atlético de Madrid, nada mejor que renovar el entusiasmo de su entorno y de sus contratantes que liderar a un equipo claramente superior al resto. Basta repasar biografías y trayectorias de los demás planteles.
-La buena conducta, "el fair play de los argentinos" otro supuesto mérito de los púberes argentinos, tal como se dijo. Nadie imaginó (ni el propio Tocalli, mucho menos el mandamás de la calle Viamonte) que un video casero de la cadena You Yoube plasmara evidencias irrefutables sobre la vergozante conducta de los pibes argentos(rotura de las instalaciones del hotel con "juegos" propios de un sub 12). Más pudoroso, en el afán por continuar la saga, fue la andanada de patadas que le propinó un cuadro local (Gimnasia) a los chilenos del Colo Colo en la Copa Sudamericana del 2006. Por tanto, sea en equipos o selecciones, argentinos y chilenos adeudan la materia "fair play".
Como corolario, la final despertó pasiones (periodísticas, insistimos)fruto de la defección de los mayores una semana atrás, en la Copa América brillantemente organizada por los venezolanos. Nada mejor que honrar el éxito juvenil y caerle, con esa carga de crueldad tan nuestra, a los mayores. Como si las competencias fueran similares y los procesos formativos transitaran por idénticos carriles.
Aceptando ese empantanado -y mentiroso- terreno de las similitudes, cabe una última reflexión: mientras los grandes perdían 3 a 0 de modo inapelable contra un Brasil B (Brasil, a fin de cuentas), los chicos Sub 12 le remontaron laboriosamente un resultado a la complicada República Checa. La misma que, días atrás, sorteó sin mucho esfuerzo a la no menos complicada Austria. Cosas de chicos.

Los Señores

por Provitilo @ 2007-07-25 - 22:59:57

Conocidos por telonear a bandas como La Vela Puerca y Bersuit Vergarabat, Los Señores iniciaron un camino propio en el circuito alternativo porteño con auspiciosos resultados.
Despojados de la arrogancia y los veddetismos del murguista uruguayo que dio nombre a los célebres Balbis, la banda viene creciendo en base a una propuesta artística sólida, bien ejecutada por sus intérpretes y de una proyección sin techo.
¿Qué tienen Los Señores? Por empezar, buenos músicos. Sergio Arce, Alejandro "Trapo" Da Silva, Nicolás Mestrovich, Adrián Mozzo y Leonardo Serignese, son talentosos y no lo disimulan. Con matices, claro, porque Arce y Da Silva parecen cargar con el peso de un espectáculo a partir de su capacidad para asimilar diferentes instrumentos y, especialmente, poseen carisma.
Precisamente, la versatilidad de géneros musicales es otro rasgo distintivo de la banda. En Los Señores parecieran entrar estilos tan dispares como murga, la electrónica, flamenco y rock and roll. Prueba de ello fue el último recital en el Centro Cultural del Sur, corazón de Parque Patricios, en el cual improvisaron de modo magistral dos covers de Los Redonditos de Ricota, "Es hora de despertarse" y "Esa estrella era mi lujo". Todo en el mismo show y todo bajo un mismo concepto musical: entretener, esperimentar y divertir al público.
No obstante, en el nuevo camino asoman interrogantes. Y habrá que ser justos en reconocer la estatura de la banda junto a Alejandro Balbis: si bien la separación permitió potenciar las habilidades de los músicos -jóvenes músicos por otrta parte, es indudable la mano del uruguayo en el armado de la propuesta, más aceitada y excelentemente estructurada a partir de la dilatada trayectoria del oriental. Sin ir más lejos, queda un sabor agridulce tras escuchar "quién te corre", flamante y meritorio cedé de Los Señores, ante la ausencia de temas consagrados por el público como Cantores Callejeros y otros.
Hacia adelante, el desafío será cómo ir renovando un espectáculo de notable originalidad al tiempo que complementar algunos desajustes producto de un liderazgo vacante.
Algo comprensible, al cabo. Es muy poco tiempo para reclamarle el golpe de horno a una banda que da sus primeros pasos en el under porteño. De todos modos, el calor popular de los últimos conciertos (mucho ayudaron las versiones "ricoteras") auguran seguir de cerca a estos señores que, por ahora, se los ve muy bien trajeados.

Banderas

por Provitilo @ 2007-07-20 - 06:09:17

Cayendo la noche, corazón del centro de Buenos Aires, la tarde alentaba un paisaje crispado entre el bajo y la 9 de julio: marchas salpicando la ciudad amarilla, una batucada improvisada imponiendo cantos y sonidos, vecinos horrorizados, automovilistas furiosos, taxistas con la 10 a todo vapor, yuppies huyendo de sus oficinas color gris, relojeando la hora, celular en mano.
Hasta ahí, la escena acostumbrada para quienes transitan la zona con asiduidad. Lo curioso empezaba en el tramo más luminoso de la avenida corrientes. Una muchedumbre vitoreando a Mario Roberto Santucho, referente del PRT-ERP, brutalmente asesinado por la triple A que dio curso al golpe del 76. Enseguida reparé en la fecha, julio, y julio es el mes en que un puñado de viejos militantes -y algunos jóvenes, posiblemente encauzados por el amor filial-, recuerdan a una referencia vital de los años setenta.
Entre sollozos, consignas vacuas y gritos de furia, los más grandes parecían entregados a convivir con una derrota indigerible, en tanto que los jóvenes lucían expuestos, pese a las capuchas en sus cabezas, acaso convencidos de un sueño pendiente. Todos, eso sí, perseverantes en el recuerdo del líder. Porque Santucho, habrá que reconocerlo alguna vez, no solo fue un teórico lúcido en el complejo mundo de las izquierdas, sino un hombre cuyo discurso se plasmaba en la acción. Sin dobleces ni rebusques idiomáticos, valientemente. Su biografía es de una nobleza asombrosa.
Pues bien, lo primero que hice fue observar alrededor de esa columna de 100 personas que marchaba organizadamente, con sus banderas rojas, celestes y blancas, tamizadas por la figura de Ernesto Guevara como telón de fondo. Y las imágenes de la calle ofrecían toda una postal de este tiempo: hombres y mujeres absortos, sumidos en el miedo de un grupo reducido portando capuchas y palos, exclamando el nombre de vaya uno a saber quién, lejanos (ellos) de esa escenografía descolorida y pavorosa. Efectivamente: era eso, una escenografía descolorida y pavorosa.
Por un momento, temí confundirme en los pensamientos de un sector social propenso a la imbecilidad, a las corrupciones más obscenas cuyas conductas sí que dan pavor y causan profunda aversión. Pensé, entonces, en ciertas prácticas para revisar si es que de homenajes se trata y si lo que se busca es reconstruir una política de masas como la pergeñada por el líder del PRT. Pero también, y no hace mucho, pensé que Santucho integraba un nombre más de una extensa lista de olvidos y silencios. Revisitado en pequeños círculos académicos, o peor, apenas como artículo descartable en las góndolas de las librerías.
Y parece que no es así. La noche del centro, a media luz, testimoniaba algo de lo aún perdurable: siempre habrá un "perro" asomando.

Ella

por Provitilo @ 2007-07-15 - 03:00:13

Hablé con ella. A la distancia, en medio del espanto y las persecuciones de siempre. Y los misterios de siempre y las imposibilidades de siempre. Es ella y sus restallantes apariciones. Fulgurantes, espasmódicas, profundamente seductoras.
Otra noche en la hoguera, entonces, con el deseo socavando mi estar aquí, hoy, cuando el cuerpo entornado es demasiado y la vida devuelve, acaso, la adrenalina de pensarla lejos, bordeando lo prohibido, asomando a un lugar del cual no se vuelve como tampoco se vuelve de una pasión sin lógica ni tiempo ni lugar.
Me alcanza para sobrevivir al espanto de los últimos días. Aunque la distancia persevere una y otra vez, al filo de la histeria más aguda, cuando la noche proyecta una realidad mejor.

Sobre la comunicación y la ideología

por Provitilo @ 2007-07-14 - 17:43:29

Ideología y mensajes de texto

Por Sandra Russo

Me llega un mensaje de texto de un número que no reconozco: “¿Pediste fugaZ?” Lo específico del mensaje y su origen desconocido hacen que conteste: “¿Quién sos?”, sin abrir signo de interrogación ni poner el acento sobre la e. Alguien que seguirá siendo para mí un enigma me retruca: “Juas! No era para vos!”

¿Quién de todos mis conocidos estaría por comerse una fugaZ con quién? ¿Por qué no se tomó la molestia de decirme quién era? ¿Será alguien tan cercano que descuenta que sé de memoria su número? ¿Qué tipo de equívoco o malentendido es éste? ¿Qué hace que esto, que fue un equívoco o un malentendido, sea tan perturbador cuando acaba de ocurrir y se convierta en casi nada a los cinco minutos?

Primero fueron los muy jóvenes los que vertebraron su necesidad de comunicación de acuerdo con las limitaciones del nuevo soporte. Y por un tiempo hubo un dique generacional. Los mayores de 40 nos quedamos adheridos al correo electrónico, que ya era bastante, y nos resistimos con obstinación al mensaje de texto. Pero fue cuestión de empezar, quizá con nuestros hijos, que nos reclamaban que aprendiéramos pronto porque el crédito del abono les duraba tres días. Y comenzamos a percibir y a incorporar otro tipo de comunicación, una que hasta que llegó el mensaje de texto no existía, y que consiste en ráfagas de contacto, en una breve catarata de caracteres que nunca pretenderán la emoción o la profundidad si no es en la pura especificidad del mensaje, en su esqueleto. Los golpes de efecto del soporte hacen que sea posible generar, eventualmente, un clima entre nosotros y otra persona a través de un monosílabo.

Por ejemplo, el que dice que usó Gabriela Cerruti contestándole “Gracias” a Jorge Telerman, después de que él le informara por mensaje de texto que había otro ministro ya designado. En este caso, en el que dos mensajes de texto trepan de la banalidad o el arrebato de los millones de mensajes anónimos a la esfera pública, ¿cómo se leen esos mensajes? ¿Como hilachas privadas de la política o como un recurso novedoso para hacer política, con ese “Gracias” que cuelga de un sentido ambiguo, o cínico, o literal? McLuhan* cada vez goza de más admiración por mi parte. Fue el primer nombre ligado a la Comunicación que escuché. Porque cuando yo era chica, o más precisamente cuando estaba en edad de estudiar, no existía esto que se llama Comunicación. Es increíble. Hace muy poco tiempo, unos veinte años, cuando salió Página/12, era flamante la carrera de Comunicación. Y eso, la comunicación, ha inundado nuestra noción de lo que somos y de cómo entramos en contacto con los otros. A veces olvidamos que el proceso de globalización fue avistado por McLuhan ya en los sesenta, en pleno pop, antes de las guerrillas, antes de las masacres. La Aldea Global era un libro de Comunicación.

“El medio es el mensaje” es una frase que encierra algo de parábola, como si McLuhan se hubiera imaginado este mundo en el que las personas andan con su teléfono móvil como si se tratara de un centro mental y emocional de operaciones internas y externas. Aunque ni Gabriela Cerruti ni Jorge Telerman adhieran al estilo paraideológico de Macri, la noticia del cambio de ministra fue también paraideológica. El mensaje de texto no admite explicaciones, ni argumentos, ni fundamentos, lo cual quiere decir que el paso de tragicomedia de Cerruti y Telerman los dispensó a ambos de exponer públicamente sus diferencias. A mí personalmente me hubiera gustado saber cuáles eran esas diferencias, si eran ideológicas, tácticas o estratégicas.

Hay mucha gente que cree, y Macri ha dado en la tecla al tocar justo ésa, que la ideología consiste, simplemente, en complicar las cosas o lo que es peor, en mentir. Que la ideología es poco menos que una excusa para robar. En insistir en un mundo complejo de palabras vacuas que no derivan más que en el beneficio de los políticos que portan ideología. Es un razonamiento bobo, completamente agujereable, pero es el que permite a gran parte de los porteños tener esperanzas en la “gestión pura”.

Lo cierto es que la dirigencia política argentina no se ha dedicado nunca, y ése es uno de sus mayores pecados, a discutir públicamente ideología. La dirigencia política tradicional ha enmascarado siempre las discusiones ideológicas traduciéndolas en internas que no le interesan a nadie salvo a sus protagonistas. A veces, incluso, no enmascaró nada, porque las internas no tenían que ver con nada ideológico, y eran puras canalladas, peleas por repartijas.

Bueno, amigos, la dialéctica histórica tiene un no sé qué de apasionante. No queda más remedio. Macri y su troupe de políticos apolíticos nos pusieron entre la espada y la pared, hay que admitirlo. A partir de ahora, con una derecha en uso de todas sus facultades, los que no somos de derecha bien haríamos en hablar de ideología todo lo que sea necesario. No vamos a comprar, nosotros, el buzón de la gestión inocente. Habrá que hablar claramente, con huevos, con franqueza, acerca de qué creemos que es verdad, y qué es mentira.

Habrá que hacerlo para recuperar del lenguaje que usamos una palabra que ahora está manchada con mugre propia y ajena. Si en lugar de tratar de decir las cosas clara y profundamente nos mandamos mensajes de texto, ellos ganan. Deberíamos hacer un esfuerzo para rehacernos de esa palabra, ideología, porque ella explica conductas, abre puertas mentales, traza ejes de acción, prioriza lo urgente y posterga lo accesorio. Y porque la ideología que al menos tengo yo, postula que la ideología es la herramienta más apropiada para organizar nuestra mente ante el mundo y los otros. Prefiero la ideología que el interés.

El cine de Favio

por Provitilo @ 2007-07-08 - 16:59:57

Un acto de amor, reflejo y ciego

por Leonardo Favio

Hay personas que pueden verbalizar los sentimientos de una manera muy acertada. A mí me cuesta. Me fluyen muchas cosas, pero lo que dice el corazón no llega a traducirse en palabras.

Durante el proceso de realización de Perón, sinfonía del sentimiento (desde 1994 hasta 1999) descubrí mi propia ignorancia con respecto al peronismo.

Fue escudriñar en una mina interminable, a tal punto que una película que pensaba realizar a lo sumo en un año me llevó seis.

Fue una obra que me dejó la certidumbre de que todo aquello que yo había pensado de manera intuitiva y a los tropezones se emparentaba con la realidad. Descubrí que el peronismo, en última instancia, es un acto de amor. En esas seis horas que dura la película encontré un camino político cercano a la religiosidad.

El peronismo, como yo lo entiendo, es una cosa muy profunda que amerita un estudio muy profundo de los hechos. Muchas veces se confunde peronismo con aquellos que utilizan el sello del peronismo, ese latiguillo de "compañeras, compañeros". No. Va más allá.

Uno es lo que hace y hace lo que es. Pero se debe proceder en consecuencia.

Para mí, el peronismo es un acto de amor, reflejo y ciego. Hoy en día, muchas personas confunden a gente que se proclama peronista con el hecho de ser peronista.

Para mí, todo aquel a quien le duela el corazón al ver un niño indigente y trate de rescatarlo es mi compañero, milite donde milite.

Yo soy director de cine, y uno expresa en la obra lo que es. No es que me haya propuesto, como peronista, filmar películas como El romance del Aniceto y la Francisca (1967) o Soñar, soñar (1976). Pero en toda obra va a estar lo que uno siente.

No es que lo premedite. Se trata de preguntarse cómo vas a tratar a tu prójimo, cómo vas a mirar a la gente que camina a tu costado: ¿Qué son los piqueteros? ¿Un tumulto? ¿O son individuos con sus tragedias, con sus dramas, con sus búsquedas de una solución?

Es cierto: en todas mis películas plasmé mi idea sobre lo que es el peronismo, pero esa es mi forma de ver la vida. Y claro, hay coincidencia.

El viento que acaricia el prado

por Provitilo @ 2007-07-07 - 19:42:49

Dirigida por Ken Loach (inglés, autor de Tierra y Libertad, La canción de Carla, Mi nombre es todo lo que tengo, entre otras), el film historiza la lucha del pueblo irlandés por su independencia frente a la opresión británica. Ambientada en 1920, subyace otra lectura que Loach sabe abordar con notable inteligencia: el nacimiento del IRA y los debates en el interior del movimiento campesino de entonces. Esos pasajes constituyen lo mejor de la película: las asambleas en las cuales discurren moderados y radicalizados -aquí se inscribe la posición ideológica del director- y la tenacidad de esos hombres y mujeres cuyos amores y fidelidades subyugan al espectador.
Dos perlas: una reflexión de Damien, el protagonista -"Después de matar a un joven y su futuro, espero que Irlanda valga la pena"- y la inevitable traslación a esa obra inmortal como lo es Tierra y Libertad.
Severamente cuestionado en su país, entre otras razones, por su falta de "patriotismo", Loach explicó en el periódico The Guardian las razones del film: "¿Por qué dicen que odio a mi país? ¿Qué significa eso? ¿Qué odio a mi ciudad, a los ingleses, a su gobierno? Y si odio al gobierno, ¿eso significa que odio a mi país? Es un derecho democrático criticar al gobierno".

El gol de Mascherano

por Provitilo @ 2007-07-06 - 17:30:54

El gol entendido como último pase

Por Juan Sasturain
Desde la casa

Haber ganado este partido contra Paragl goluay jugando muy bien y con una definición como la que se dio es absolutamente placentero. Lo que hizo el imprevisto Mascherano fue –si paradoja– tan alevosamente premeditado, tan evidente en su concepción y ejecución, que saltamos del sillón del living casi junto con la trayectoria pelota misma, para celebrar. Fue como un putt de Cabrera en el hoyo terminal del Abierto de los EE.UU. Porque hubo tiempo y espacio, toque y trayectoria para admirar todo el proceso que terminó en el fondo del arco del pobre Aldo. Fue, como le gustaría decir excesivamente a Menotti, el gol realizado como un último pase, en este caso, al arco. Me hizo acordar a algunas definiciones memorables del Muñeco Gallardo, de Zidane, esa sutileza de encontrar, pese a la distancia, pese al apuro y la tensión, “el bosque de piernas” tan mentado, ese hueco justo para ponerla con los ojos bien abiertos donde se debe, donde es imposible llegar para el arquero. Una maravilla para recordar.

Además, qué bueno que haya sido Mascherano el autor. Como hubiera sido bárbaro que entrara el sablazo de Gago que se fue apenas por arriba en el primer tiempo. Porque esas jugadas –llegadas a instancias definitorias de jugadores que no prevén esa función– encarnan los efectos más deseables del persuasivo estilo de Basile: a jugar todos, que el mandato es extensivo y sin excepciones.

Otro detalle lindísimo fue el festejo: la Bruja Verón debe haber sido el primero que abrazó a Mascherano; y Román llegó –sin ironías– un poquito después... Sin edulcorantes artificiales ni franelas mitologizantes, se ve que la cosa funciona, que hay equipo. Esa fue la moraleja más reconfortante de un partido distendido y saludable para la vista y para el corazón.

Con la congregación de petisos que se convocaron para jugar en los últimos treinta metros, resultó una paradoja que esta vez sí, vía Palacio –recuperado con respecto a los recientes tiempos de Boca– y los que ocasionalmente se asomaron (el increíble Messi, Zanetti, etc.) hubiera el desborde y centro que faltó en los partidos anteriores. Porque también faltó el grandote o “referente de área” que pusiera el coco como le gusta al Coco... Hubo por lo menos tres situaciones si no más, en que de haber estado Crespo o ropero equivalente, Bobadilla la hubiera ido a buscar adentro. Pero no se puede todo. Y Basile lo sabe; y los jugadores también. Por eso tiraron bien de afuera, todos. Incluso Palacio, que le suele pegar con el diario, reventó el travesaño...

Fue un gusto. Gracias por el juego. Y a Mascherano por ese gol inolvidable. El pase al gol, el pase a cuartos.

La vida de los Otros

por Provitilo @ 2007-07-05 - 20:50:35

Finalmente, logré ver la película dirigida por el alemán Florian Henckel von Donnersmarck. Con prejuicios, claro, por la temática -la caída del muro- y el antecedente de "El custodio", película argentina de una chatura pasmosa. Al cabo, qué tiene de bueno la vida de un hombre observando y contemplando la rutina, también gris, de los demás (Julio Chávez). Muchísimo más cuando las referencias del mundo exterior se ven borrosas. La respuesta la debe tener un joven director de cine argentino, obsesionado con las benditas formas.
Lo cierto es que esta película tiene indudables méritos. El primero es que aquí el contexto resulta clave y se expone desde el comienzo: Alemania Oriental, 1984, etapa de persecusiones a intelectuales y celoso cuidado ante la intromisión del entonces país vecino, Alemania Federal. Allí, un agente de la policía tiene la misión de vigilar, día y noche, a un artista presuntamente peligroso para el orden social.
En segundo lugar, las actuaciones son de crudísimo realismo, capaz de conmover al más escéptico cuando la historia irá decantando en inevitable sufrimiento. Y finalmente, el saldo no deja dudas en cuanto a la crítica rotunda al stalinismo imperante. Con un detalle reparador: nada de lo que viene después de aquél socialismo -la unificación alemana en 1989- será el anuncio de un tiempo de libertades cercenadas y democracias por fin alcanzadas. De hecho, el espía -notable composición de Ulrich Mühe- deja su rol de vigilador por un oficio tan esclavo como escuchar a esa pareja de artistas.
Como corolario, sobresale la precisión del guión y esa mirada imborrable de Mühe consagraciado, a fin de cuentas, después de una vida sin luz ni palabras. Para él, "La Sonata de los hombres buenos", escrito por su vigilado, será el broche de oro de un filme para atesorar.

Ciclos

por Provitilo @ 2007-07-05 - 07:54:38

Hoy la vi, envuelta en esos días bien suyos. Gestos, perfumes, broncas y cerveza en abundancia. Memorias de un pasado insoportable y cautivante que asoma de a ratos, tozudamente, como huella empecinada del proyecto inconcluso y la primera edad.
Una esperanza que siempre muere antes de nacer cuyos resultados son sintomáticos: la pesadez de la vida, su ternura denunciando la insensibilidad de origen, esa creencia de que nada va a cambiar ni en su mundo ni en cada encuentro agendado. Como tampoco se evapora la tristeza del saludo, hosco y agrio, en medio de un barrio en el cual brotan preocupaciones, pesadumbre y soledades indigeribles.
Por eso pienso en las etapas de un ciclo y pienso en otros lugares para apasionarse cuando el síntoma reaparece. "Esa rutina que de a ratos me hace feliz". Con las herramientas de siempre se trata, como testimonia la experiencia, de armar la esperanza para amortiguar lo que viene. Esos días sin ella.


 
 

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