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Archivos de: Noviembre 2005

Ser del Palo

por Provitilo @ 2005-11-24 - 19:09:36

TRIBUS URBANAS
Ser del palo

Una seguidilla de episodios violentos protagonizados por bandas skinheads (cabezas rapadas) puso en primer plano la proliferación de agrupamientos juveniles conocidos como tribus urbanas. Corrientes dispares que levantan la violencia como método de acción, en algunos casos, y víctimas del desencanto social y la pérdida de referentes identitarios, en otros, conforman un movimiento heterogéneo e inestable forjado a través de símbolos, rituales y búsquedas de pertenencia. La dimensión política de un fenómeno juvenil que abre más interrogantes que certezas.

Martín lleva el flequillo bien corto, un pañuelito anudado al cuello y la remera del grupo rockero Los Piojos. Como cada viernes a la noche, lo esperan sus amigos y una ronda interminable de botellas de cerveza en esos verdaderos espacios de reunión que conforman hoy las esquinas de Buenos Aires. Es que promediando los noventa, la comunidad de los pibes rolinga como Martín ganaban las calles al tiempo que el gobierno de Menem mostraba su cara más descarnada y cruel a los ojos de los jóvenes porteños: ausencia de modelos políticos, imposibilidad de ascenso social, la certeza de un destino deshonroso.
Como si se tratara de una historia entrampada en la lógica de modernas identidades urbanas, por esos años, también, salió a la luz una vida tribal oculta entre grupos de adolescentes que se rotulaban como skinhead NS o nacionalsocialistas. Bandas nucleadas alrededor de los dos brazos políticos de la derecha más ultra: el PNT de Alejandro Biondini y el PNOSP (Partido Nuevo Orden Social Patriótico) liderado por Alejandro Franze, cuyo punto de reunión era el Parque Rivadavia, lugar en el que desplegaban todo su merchandasing nazi: harapos militares, botas de cuero negro y vestimenta de combate nazifascista.
Casualmente o no, este año se conoció la noticia de la tremenda golpiza a un pibe la tribu denominada rolinga, de apenas 17 años, quien recibió 13 puñaladas y perdió la visión del ojo izquierdo. Los testigos dijeron ver a un skinhead entre los agresores, aunque el dato saliente remite a la presencia cada vez más significativa de bandas juveniles que organizan su identidad en torno al grupo de pares, algunos sobre la base explícita de la violencia contra los otros. “El factor ideológico es objeto de puja entre ellos, no es una violencia porque sí, es violencia hacia lo diferente", explica un integrante de la DAIA.
“Los skinhead son una de las expresiones más claras de los fenómenos de las tribus urbanas, pero caracterizados con una tendencia a la violencia, pautas estéticas muy firmes y, en algunos casos, con una ideología hacia la extrema derecha. Aunque a priori no se puede concluir que sean agresores ni responsables de los hechos de violencia xenófoba”, señala Pablo Slonimsqui, especialista en discriminación y abogado del Centro Simon Wiesenthal.
Convertido en territorio urbano de disputa a partir de los 90, fue precisamente el Parque Rivadavia escenario de batalla entre dos tribus urbanas de signo opuesto en 1996: los skinhead, conocidos por sus cabezas rapadas, y los jóvenes anarco-punks. Como resultado de aquella pelea murió el skin Marcelo Scalera, quien periódicamente es recordado por sus compañeros en homenajes donde se gritan consignas nazis y fascistas. Lo paradójico es que muchos de quienes pertenecían a la banda de Franze en aquél momento, hoy se enrolan en las tribus libertarias y antifascistas. Es decir que engendraron una violencia idéntica pero de signo contrario.

Reglas de juego

Desde hace cinco años los cabezas rapada comenzaron a desmembrarse e incluso a expandirse hacia latitudes contrarias. Una tendencia que pareciera confirmar, a grandes rasgos, que las tribus urbanas no forman parte de un movimiento homogéneo sino que se caracterizan por ser agrupamientos dinámicos, menos estables en el marco de una sociedad no disciplinada y, por ese motivo, más proclives a los cambios. “Los jóvenes ingresan a un mundo en cambio veloz, en el que ellos son agentes de transformación. Incorporan los códigos del presente y las emociones condicionadas por rasgos de la cultura del momento en el que viven”, opina Mario Margulis, sociólogo.
Por su parte, Silvia Duschatzky, investigadora de Flacso opina que “los modos de habitar el mundo no son formas disciplinadas o transgresoras, sino que pasaron a ser el ‘estar ahí’, dispuestos a los riesgos más insólitos, inauditos e imprevisibles. Las consecuencias pueden ser múltiples: aumento del consumo, disfrutar el aquí y el ahora, vivir una intensidad vital que ya no se vive a partir de un proyecto o una idea”.
Apartados de los discursos de la escuela, el trabajo y la familia que orientaban a los jóvenes de las décadas pasadas, la identidad de los nuevos agrupamientos urbanos se construye, primordialmente, a partir de la íntima relación con el consumo en el cual conviven, y a veces no tanto, las más variadas expresiones juveniles. Rolingas, cumbieros, neohipies, alternativos, punks, rastas, darks entre otras mezclas y superposiciones. Todos acompañadas por un repertorio de prácticas cotidianas, rituales establecidos y una rigurosa estética corporal, según el grupo del que formen parte.
El caso de las tribus skins permite ilustrar nítidamente la complejidad de un fenómeno en el cual los juegos y prácticas culturales estarían dados, más por las propias reglas que crean sus actores para cada situación, que por la fidelidad hacia los mitos de origen. “Las características de las tribus ya no responden a las viejas formas de organización que estaban ligados a proyectos racionales o proyectos políticos vinculados a sociedades institucionalizadas. Esta es una sociedad en la cual los chicos están bastante desinstitucionalizados. O, si uno prefiere, institucionalizados bajo una institucionalización más liviana. Las tribus de hoy son mucho más fluyentes, antes si uno formaba parte de cierta clase de organización era muy difícil salirte de eso, ahora todo es menos rígido y más dinámico”, explica a Acción Sergio Balardini (ver recuadro).
Skins antifascistas, comunistas, apolíticos y los clásicos neonazis, forman un conjunto de tribus extrañas y contradictorias cuyo reconocimiento ante los otros se basa –fundamentalmente- por la seducción por la tecnología (tienen sus propios sitios de internet en medio de una ciudad en la que parecen perdidos), la vestimenta, determinado modelo corporal, así como frecuentar distintos lugares de exposición. De todos modos, esos elementos distintivos no son obstáculo para evitar la violencia e inventarse, llegado el caso, un peligroso enemigo común. Iván Kotelchuk de 19 años fue asesinado en junio pasado por una tribu de skins antifascista tras haber sido confundido –de acuerdo con la causa y según la vestimenta que usaba la víctima- con un integrante de las bandas neonazis. “Lo nuevo de estas bandas es que aparecen jóvenes que definen su identidad grupal como intolerancia hacia lo otro en todas sus formas”, apunta Margulis.

Refugio contra la intemperie

El fenómeno de las tribus juveniles, sin embargo, no responde únicamente a pautas sociales solo relacionadas con la violencia. Jóvenes itinerantes y en permanente búsqueda se reúnen con las reglas propias de los movimientos contraculturales, con edades que van desde la adolescencia hasta los treinta años. “Atrás quedaron las sociedades en las cuales los sujetos se adaptaban a normas prefijadas y establecidas. Las profundas incertidumbres de este tiempo generan grandes angustias cuyo efecto es que cada uno se controle a sí mismo para encontrar aquella señal que haga que uno se quede más adentro o más afuera de la historia”, explica Duschatzky.
La esquina, el grupo de pares, los bares, el barrio son espacios constructores de indentidad porque afuera, en realidad, pareciera que no hay nada. Alejados de las formas tradicionales de protagonismo juvenil -los partidos, políticos, el sindicato, el mundo del trabajo, la escuela- en los últimos años se hizo visible la necesidad de construir y defender espacios propios para vivir y convivir con los otros frente a un panorama que los encuentra inmersos en el vacío. “Los jóvenes advierten en las tribus la posibilidad de encontrar una nueva vía de expresión, un modo de alejarse de una normalidad que no los satisface y, ante todo, la ocasión de intensificar sus vivencias personales y encontrar un núcleo gratificante de afectividad. Un cobijo emotivo –reafirma- por oposición a la intemperie urbana contemporánea”, opina Slonimsqui.
El otro lado de las bandas, por lo tanto, son espacios de anclaje de tribus que delinean su identidad. Grupos que comienzan a tener sus estéticas y sus propios rituales, pero eso sí, ya no dado de una vez y para siempre. “La idea de las tribus, en realidad, es una metáfora: son afiliaciones juveniles, de encuentros de identidad, lugares de pertenencia de poco tiempo que tienen un componente afectivo”, señala Margulis. Jóvenes nómades, de identidades cambiantes que se agrupan de acuerdo a los parámetros de la sociedad en la que viven. Tal vez por eso, el año post-Cromañón propició el encuentro y los cruces violentos entre diferentes bandas de mutantes urbanos que, por la masividad de las clausuras a locales, bares y pubs tras la masacre de Once, erosionaron los espacios exclusivos.

Links hacia la identidad

Defensores de lo propio, las bandas juveniles resguardan su lugar no solamente por el territorio que los contiene sino porque allí, precisamente, lo que se juega es nada menos que la constitución de identidades. Preciera ser que las tribus callejeras no tratan de poseer o defender algo que estaría por fuera del grupo. Por el contrario, existe una ligazón muy fuerte entre el escenario y las prácticas que llevan adelante sus miembros. “Nos gusta la cumbia y la jarra loca porque nacimos acá, somos cumbieros y odiamos a los chetos”, dice Fabián de la Villa 21 de Retiro e integrante de la tribu de pibitos chorros que pueblan las esquinas de su barrio.
Se trata de grupos juveniles que definen sus rasgos de unas u otras maneras, con unas y otras estéticas y que, en algún momento, tal vez intenten generar algún lazo social para sentirse parte de algo mayor. Sin embargo, para Susana Murillo -coordinadora de uno de los equipos de investigación del CCC- “no hay que leer esta búsqueda de señales alternativas como respuestas colectivas, organizadas en clave política. Existen, sí, acciones que tienen una dimensión política contra el orden dominante pero nunca pensadas como estrategias de cambio”.
Llama la atención, de todos modos, por qué ciertas defensas terminan por ser tan agresivas como es el caso de los skinhead –en cualquiera de sus variantes tribales- u otros agrupamientos urbanos. Quizás haya que rastrear una respuesta posible en la carencia de recursos y la necesidad juvenil de construir algo propio. Más aún: frente a una sociedad que legitima la violencia como modo de expresión y estigmatiza a los otros jóvenes como amenazantes, no casualmente reaparece con mayor nitidez el intento de volver a situar el espacio local, la pequeña banda, ante un exterior peligroso, desconocido e inasible que –por otra parte, tampoco ofrece garantías. Porque más allá de la fronteras que tallan con sus propias reglas, en el fondo, intuyen que afuera solo quedan bienes escasos y un mundo sin sentido.

PABLO PROVITILO

EL FENÓMENO DE LOS SKINHEAD
Historia y actualidad de los “cabeza rapada”

Nacidos en los barrios obreros de Inglaterra de fines de los 60, el movimiento skin no es nuevo en Argentina. En el 2000 eran 200 los cabezas rapadas que circulaban por la ciudad de Buenos Aires, cifra que se ha duplicado con el paso de los años. El grupo que en su momento tuvo mayor organización fue el autodeterminado Partido Nuevo Orden Social Patriótico (Pnosp) comandado por el retirado Alejandro Franze, hoy abocado a un enigmático proyecto editorial. Siempre se los relaciono con el nazismo y su odio a los judíos, entre otras manifestaciones de violencia xenófoba.
Sin embargo, militantes skinheads aseguran que fueron los nazis quienes usurparon la cultura skin. “El mayor mito es que los skin son nazis y el último que son violentos. Fueron los nazis quienes utilizaron la estética skinhead para captar a la juventud con ideas fascistas. Los skinheads auténticos nacieron de la mezcla racial y cultural entre jóvenes ingleses pertenecientes a un movimiento llamado mods y negros jamaiquinos. Jamás puede ser discriminatorio”, señala Yiya, una ex skin de 21 años.
En sus comienzos, se vestían con camperas de tela de avión negra y verde olvia, pantalones negros y borceguíes, generalmente con punta de acero. Ahora la indumentaria es muy variada: pueden vestir traje y zapatos, jeans con botamanga, borceguíes, camisa o remera, camperas aviadoras y tiradores. Las chicas se visten igual, aunque también usan polleras de jeans o escocesas, y el tradicional rapado. Los ritmos musicales son el ska y el oi! y su fuente mística son los celtas y vikingos.
Actualmente las calles porteñas se disputan entre agrupaciones nazis y antifascistas. Una población difusa compuesta por medio millar de jóvenes que se han fraccionado en diferentes tribus. Si bien hasta ahora se los suponía neonazis, entre cuatroscientos y quinientos jóvenes se presentan en el 2005 como skinheads antifacistas, ecologistas, anarquistas, comunistas, además de los clásicos antisemitas. La clasificación que detallan –según sus criterios- es la siguiente:
-Skinhead NS (filiación neonazi)
-Skinhead antifascistas (también conocidos como sharp. Acusados de pacifistas por los skinhead NS, reinvindican a la violencia como forma de expresión y están ligados a las tribus punks, góticas y darks)
-Rash (punks, libertarios)
-Redsking (comunistas)
-Straight Edge (vegetarianos)

P.P.

SERGIO BALARDINI *
El tiempo es veloz

El fenómeno tribu es un nombre antiguo que empieza a utilizarse desde mediados de los años 80 para explicar los nuevos tiempos sociales. Las formas de agruparse pasaron a tener características diferentes a las del tiempo anterior. Y esto se vincula a los cambios en los modos de relacionarse en comparación a los jóvenes de los años 60 y 70. En esas décadas, la relación juvenil estaba muy relacionada a proyectos políticos, ideologías, utopías sociales. Lo que aparece en la actualidad —producto de las derrotas políticas sufridas en los años 70- son novedosas formas de agregarse: jóvenes que cambian y mutan permanentemente. En buena medida porque los elementos que disponen para agruparse pasan a ser otros. Básicamente, elementos esteticistas y elementos vinculados a los consumos culturales: ya nada queda de los proyectos políticos que guíaban el horizonte transformador de la generación anterior.
Esto es una cuestión clave: la construcción de identidad se construye hoy a través del consumo. Atrás quedaron los modelos de identificación vinculados al mundo del trabajo y la escuela. Las pantallas, las imágenes y las nuevas tecnologías aportan como nunca a la construcción de identidades y mixturan variados elementos: algunos más próximos y otros que se ven como distantes o muy distintos. Aparecen sensibilidades como la fuerte presencia del cuerpo, cierta religiosidad, la defensa del territorio. Son cuestiones de notable impacto que no estaban en las décadas pasadas.
Por otro lado, no es ocioso recordar que los adultos de antes tenían pautas de conducta muy rígidas. Todo lo que uno hacía era para toda la vida; blanco o negro. Esto ha cambiado fruto de que los jóvenes ya no viven en espacios reglados. La circulación y la fluidez son características de las nuevas tribus urbanas que hacen de sus prácticas una marca identitaria. Es común obervar a chicos que hoy están aquí y mañana en otro grupo de pares porque la característica de la época es la inestabilidad y el tiempo veloz. La diferencia fundamental con la época anterior es que aquella era una sociedad con un estado fuerte, familias sólidamente estructuradas lo cual permitían construir algo distinto. Aunque, también, los cambios se pensaban desde una ideología racional y muy iluminista.
La otra cuestión importante de las tribus se vinculan con la violencia. No es que ahora que ahora los chicos mutaron en godzillas . Esto siempre ha sucedido, desde la Liga Patriótica de 1919 hasta la actualidad. El fenómeno de esta época, en cambio, hay que situarlo en aquellos jóvenes que tienen muy restringidas sus posibilidades de construir proyectos y de pensarse en una biografía con posibilidades de desarrollo. Por eso un primer tema a revisar es el tema de la inclusión o de la exclusión. Cómo se posicionan estos chicos cuándo no disponen de los recursos para sentirse en condiciones de desarrollar proyectos y salir adelante.
El otro factor que remite no solo a la desilusión material, tiene que ver con una sociedad que ha naturalizado la violencia. De alguna manera, la violencia pasó a ser un insumo más: uno puede tomarlo o dejarlo, pero es un insumo disponible. En definitiva, es la propia sociedad la que designa a la violencia como forma de expresión, no como una práctica límite, sino como un modo de expresión más. La pregunta surge sola en torno a la reflexión juvenil: cómo no usar algo que está legitimado.

*Proyecto del Aréa-Juventud Flacso. Miembro de la mesa de concertación juvenil de la CABA


 
 

Canciones Murganga 2004 y editorial de Pancu

por Provitilo @ 2005-11-23 - 22:52:35

CANCIONES MURGANGA 2004

Sangre de Murga (solo la parte que va)
Sangre de murga te voy a dar
sangre con ritmo presta atención
que redoblando ya están los parches
acompasando
tu corazón

Matadores de tristeza
eso somos, si señor
enredando sentimientos
insistiendo en la canción.

Si vos te gastas la vida
sin pensar que hay un cajón
y te olvidas de tus sueños
mirando el televisor.

Laburando, trajinando,
bien debute y bien cabrón
chequeando siempre tus cuentas
hablándole al movicom.

Matadores te la canta
no te comas el buzón
que la vida está tan linda
rajale a la depresión.
Se te piantan primaveras
pará la mano chabón
que la vida esta jugosa…
esperando tu mordiscón.

(Ruben Rada)
Termino el desfile
la murga llego a la plaza
los chicos están jugando
el fútbol va a comenzar.
Una parejita
ya esta tomando mate un chico pasea al perro
la doña salio a chusmear.

Matadores hoy quiere
contarte una historia
de un lugar cercano
por el que andas.

Se ve que la plaza
a algunos molesta
y un señor de traje
la quiere enrejar.

Escuche la historia
de este señor
que quiere un negocio
donde juego yo.

Escuche la historia
de este señor
que quiere un negocio
donde juego yo.

Con montaña rusa y zamba
con el tren fantasma
con montaña rusa y zamba
con el tren fantasma.

Escuche la historia
de este señor
que quiere un negocio
donde juego yo.

La alegría (solo la parte que va)
La alegría no se vende
no esta en la vidrieras
ni se ve en la tele.

Tele que nos llena de temores
diciendo mentiras
sembrando rencores.

Rencores que son vencidos
por las carcajadas
de miles de chicos.

La alegría es una risa
que esta en todos lados
volando en la brisa.

Glosa
La alegría no se vende
no esta en las vidrieras
ni se ve en la tele.

La alegría es una brisa
que esta en todos lados…
volando en la brisa…

Canción del final feliz:
Que lindo murgón
somos un montón
somos felices desde hoy
el mundo cambio.

Bajo la inflación
no hay desocupación
bajo el tomate y el morrón
y el salchichón.

George Bush se murió
Sadam se escapó
Bin Laden se entregó
al amor.

Coca Cola fundió
MacDonalls quebró
Wall Disney se descongeló
y vive en vos.

Sacachispas campeón
Bochini volvió
el Diego adelgazó
y juega en All Boys.

Volvió el feriado
de Carnaval
todos plenos
de felicidad
esta todo bien
Soy- Ma- Ta- Doooooor!!!!

Retirada (No te va a gustar):
Qué lindas son las cosas más sencillas
Un bombo marca el pulso al corazón
Platillos que saludan las estrellas
Cada noche te recuerda un viejo amor.

Amor de carnavales, mil esquinas
La murga ya abandona la estación
Y sueña lo que dura todo el viaje
Que esta noche va a dejar su corazón.

Estribillo
Te dejan ya su alma y su ilusión
Regresan en cada despedida
Se escucha susurrar un nombre entero:
Matadores de Tristeza es el murgón.

Lairareo de 1ª estrofa

Estribillo

Y llevan siempre a cuestas la ilusión
De ver tu cara de alegría
Y pintan su sonrisa enamorada
Va de rojo, verde y negro su pasión
Va de rojo, verde y negro es mi pasión
Matadores de Tristeza...

Como Ali (solo la parte que va)
Esta murga arrasadora
pasa como aplanadora
su sonrisa seductora
la amargura te devora
te contagia la locura
de La Plata a la Angostura
Toca Fondo la tristeza
que no pare tu belleza

Y todo el mundo
saltando contento
porque esta noche
no termina aquí
los matadores se van
pero al final
te dan locura sin fin….

(Silencio)
Y a emborrachar,
mi corazón
con matadores
me voy
y a emborrachar,
mi corazón
con matadores me voy.

CLASIFICADOS MATADORES

• Centro Cultural “La Sala” y Biblioteca Popular “Los libros de la buena memoria”. Giordano Bruno 831 (a 1 cuadra de estación Caballito) tel. 4988 0546. (preguntar por Agustina)
• Souvenirs-Tocado de Novia-Bordador de apliques. 4637 7778 (Graciela)
• Centro Cultural Desde el Pie. Talleres Culturales- Muestras. Exposiciones. Alvarez Thomas y Virrey del Pino.

7 años de carnaval

En 1997, con los pibes nos fuimos para el Norte. Pasamos el año nuevo en Humahuaca, comiendo cordero y tomando vino, que nos convido un loco al que la mujer habia echado de su casa por pata de lana. Lo encontramos con una damajuana de tinto en una mano y una de blanco en la otra, solo, como loco malo. Un rato mas tarde nos llevaria a una fiesta rural, en su camioneta sin parabrisas.
Una vez cruzada la frontera, anduvimos por varias ciudades de Bolivia los 13 o 14 que andabamos juntos. Me acuerdo que en La Paz -o en Potosi, no se- llovia como la ultima vez, y nos quedabamos en la digna pocilga en que estabamos parando, por unos 2 o 3 mangos. El 1 a 1 nos favorecia. Entrada la tarde, empezamos a golpear una pava, despues una mesita de luz, despues un respaldo de cama con una Victorinox. Y los ritmos se fueron acoplando. Antes de que alguien -con esa buenamala intencion propia de un amigo que te hace una joda- arrojara la pava que habia empezado el barullo por la ventana, hacia la calle, el dueño de la misma dijo "¿Y si cuando volvemos a Buenos Aires armamos una murga?". Si, si, dale, alguien contesto, mas por contentar el momento de euforia que por estar soñando con un proyecto. Alguien fue a buscar la calentadora de agua para el mate a la vereda, y entre que fue y vino el encargado de la posada nos dijo que nos rescatemos. Obviamente, con otras palabras.
Seguimos viaje y -para no aburrirlos- resumo que en casi cada hostal en que paramos, la percusion improvisada se repitio. "Dale, armemos una murga", seguia insistiendo, denso, el integrante de ese grupo de amigos que llegaban caminando a Machu Pichu.
A la vuelta -despues de un mes y medio de viaje, en el cual llegamos hasta las Cataratas del Iguazu- el calor de Buenos Aires obligaba a febrerear en algun parque: el Avellaneda fue el elegido. Alli los domingos ibamos alguna que otra vez a jugar a la pelota, hasta que el insistente amigo se compro un zurdo, gigante, blanco, pesado, en Gerli. Era usado, y retumbaba a varias leguas de distancia. Le dabamos sin asco con una manguera. Otro saco de la galera un redoblante, alguno un silbato... Fueron 2 o 3 sabados nomas los que anduvimos ahi. En uno de ellos, un barbeta flacucho se acerco a tocar, preguntando si eramos de "la murga". Le dijimos que si. Uno de esos dias, a lo lejos, pude ver un par de pibes y pibas bailando al lado de un arbol. Tengo la imagen grabada en mi memoria, algunas fotos que se me superponen con el presente. Habia uno petiso, bastante gordo, que se movia quien sabe con que plasticidad no acorde con su contextura fisica. Otro, mas flaco, rubion, acompañaba, mas stone, mas sutil.
Un dia dejamos de ir. El insistente amigo dejo su amor por el zurdo, y me lo paso un tiempo.
A todo esto, un ex compañero de Facultad -digo ex porque ya era amigo del alma- insistentemente me invitaba al taller de murga al que estaba yendo. Un dia me dijo: "ya tenemos colores". Otro, "ya tenemos nombre; quise que fuera Encerados por la pelvis, pero perdimos por un par de votos". Al final me anime, y con otro amigo -que no habia estado en el Norte pero con quien habiamos compartido una banda de rock, reggae y otras yerbas- nos acercamos al quinto piso de esa esquina de Rivadavia y Lafuente, un viernes a las 5 de la tarde. El edificio temblaba. Vimos gente que se movia al compas de un bombo ejecutado por un morochon canoso, y un petiso con voz aguda los hacia bailar. Estaban aprendiendo lo que mucho tiempo mas tarde enseñarian. Estaban aprendiendo cosas que ni se imaginaban como los harian crecer, reir, hacer sonreir. Sus mentores, el Negro y German, nos propondrian una presentacion en la escuela de los chicos del primero, en Juan Agustin Garcia y Boyaca. Seria para el 15 de noviembre, todos con trajes para estrenar. Cantamos "Nacimos en un lugar", "La critica de la justicia" y "Si vos...". El zurdo blanco, obviamente, fue de la partida.
Seguramente cada uno de los que paso por esta murga, tendra sus historias personales de como fue que se metio en este tunel que es el carnaval desde adentro. Un tunel del que es dificil salir, por mas que tome distancia. Algunos por un compañero de colegio, otros por un primo o conocido, otros por haber visto a la murga y quedar con el cerebro despeinado. Y por que no, por algun amor que prospero o que quedo flotando en alguna tarde de banco de plaza.
El zurdo blanco aun vive, su primer dueño fue el Plavi, un amigazo que se esta por casar en breve.
El del redo era Totó, quien fue durante mucho tiempo una promesa de baterista ramonero que no pudo concretar. Años mas tarde paso por la murga y se calzo el bombo con platillo.
Aquellos que bailaban: el Topa y Seba, con quienes sudariamos noches carnavaleras por varios años, y andariamos cientos de kilometros en el micro de Chachi.
Quien me indujo a la murga, el Abuelo, un mito viviente del barrio de Flores que dejo una huella inolvidable en el estilo de esta murga, con sus chistes y sketches bizarros que la murga ya nunca desaprenderia.
El amigo con quien fui la primera vez -aquella que miramos desde afuera, por verguenza- el inefable Trapo, quien con su corneta inigualable creo acordes y letras ejecutadas con una pasion que nunca encontro el pelado de la Bersuit compartiendo el escenario de Obras con el.
Aquel barbeta flacucho que se acerco curioso a esa banda de amigos en el Parque Avellaneda, fue quien desaparecio del mapa poco tiempo mas tarde. Un dia lo vi por San Telmo en un desfile de tambores golpeando quijadas de vaca, con el torso desnudo y un atuendo aborigen.
El chabon, quizas en el bondi, o andando en bici, o en una mesa de un bar, o quien sabe donde, habia sacado de sus neuronas esa combinacion de palabras que nos sigue marcando, y que resuena en otras voces, y en otras murgas con quienes hemos andado y seguiremos andando este tunel carnavalero. Estaria, que se yo, caminando con su redo al hombro y le habra salido. "Yo propongo que se vote Matadores de Tristeza, por esto, esto y lo otro". Y ganó.

Pancu
16-11-04

Entrevista a la socióloga Susana Murillo

por Provitilo @ 2005-11-23 - 22:43:48

SUSANA MURILLO
“Vivimos una etapa neofascista”

El fenómeno de la inseguridad es el tercer momento de la tragedia argentina, dice la socióloga e investigadora del CCC, quien reclama reconstruir lazos morales y culturales en la sociedad. La pregunta por el sujeto y el rol de los intelectuales.

“La subjetividad neofascista es una subjetividad aterrada, dependiente, que pide un líder que la contenga. Actualmente, hay fuerzas ideológicas que construyen poblaciones que exigen mano dura para que resignen autonomía de pensamiento. Son el resultado, en definitiva, de una pérdida de la memoria histórica al mismo tiempo que de una incapacidad para proyectar un futuro”, advierte Susana Murillo.
Coordinadora de un grupo de jóvenes investigadores del departamento de Estudios sociales del CCC, compiló el libro Sujetos a la incertidumbre –editado por el CCC- y prepara el lanzamiento de una segunda investigación cuya presentación se desarrollará en el edificio de la calle Corrientes: Contratiempos. Tiempos y espacios en la Buenos Aires actual. “La destructuración subjetiva –afirma- la encarna Blumberg: un apóstol de la inmediatez, un salvador de corto plazo. En él se refleja esta pérdida de la memoria histórica y la incapacidad de pensar el futuro exigiéndole al estado rápidas soluciones pero sin que medie nada”-

¿Qué expresa, concretamente, el concepto de desestructuración subjetiva?

Partimos de la hipótesis de que la mutación social que se inicia en la década del setenta tenía que ver una estrategia, deliberadamente declarada por los centros del poder mundial para resolver, en primera instancia, ciertas cuestiones intracapitalistas. En segundo lugar, en el caso de América Latina y específicamente de Argentina, destruir fuertes resistencias que se habían construido en aquella década. Esa hipótesis, reveló que hay una fuerte destructuración subjetiva entre los sujetos que habitan Buenos Aires. Para explicarlo mejor creemos que el psicoanálisis aporta una figura simbólica muy significativa que es el pasaje al acto: se trata de una fuerte dósis de violencia fruto de una pérdida de ciertas estructuras cognitivas y morales que la sociedad construyó a lo largo de su historia. En esto consiste la desestructuración subjetiva; aquello que dificulta la elección y proyección, dos cosas tremendamente importantes para una sociedad. En el presente, teniendo en cuenta el escenario que vivimos, asistimos al tercer momento de la condición trágica de los sujetos en la actualidad.

¿Por qué? ¿A qué alude esa condición?

En las entrevistas, sobre todo con jóvenes, había personas que se encontraban entre dos mandatos opuestos entre sí, sentían que cualquiera fuese su elección estaban perdidos o condenados. La condición trágica yo la veía resolverse en la obturación de la posibilidad de diálogo, reflexión y mediación con otros. Se observaba, asimismo, una fuerte negación de la memoria del pasado y de proyección al futuro. Todo esto lo veía explotar en violencia; contra los otros, los hermanos latinoamericanos, desde un profundo odio de clase. Gente pobre que incriminaba a los bolivianos y paraguayos como responsables de sus males. Y yo leo este racismo en la misma pendiente que originó al viejo nazismo y fascismo: cuando hay una destructuración social muy fuerte, pérdida de la centralidad del trabajo, recaída en la inmediatez, sujetos que ya no pueden articularse con otros, todo eso, ineludiblemente, estalla en violencia

Dos reconocidos sociólogos, Mario Margulis y Marcelo Urresti, señalan en uno de sus trabajos que una de las causas más dramáticas de la disgregación social es comprobar que el discriminado discrimina

No me gusta la palabra discriminación porque esos términos los utiliza el Banco Mundial. Tampoco me parece apropiado decir que las clases oprimidas discriminan ya que supone una reflexión previa en la cual alguién decidió que otro es inferior. No somos seres racionales y libres, la posiblidad de resolver la libertad, en realidad, está fuertemente obturada en un mundo donde las mayorías han sido expropiadas de todo: educación, trabajo, propiedad, familia. Y donde lo único que se les ofrece es encanallacerse, introducirlos en el mundo de la droga. Por eso no coincidiría con esta idea porque es seguir usando el lenguaje del amo.
Por otro lado, es fundamental que la condición trágica no se separe de ninguna manera de los proyectos económicos y políticos que el capital transnacional construye desde la década del setenta. Que tiene varios momentos: en primer lugar la construcción del consenso por terror; el primer acto de la tragedia en el cual se rompen lazos sociales y genera que el individuo se encierre sobre sí mismo con la fantasía de que ese encierro lo salve de la desestructuración.
Un segundo momento tiene que ver con la hiperinflación. La sensación de vulnerabilidad constante resignifica el terror de la dictadura, está asentada arqueológicamente sobre esa capa de la memoria. En esta segunda cara de la tragedia se construye la noción de la muerte y, por otro lado, la imagen de algo salvífico. Sobre esta contradicción, la muerte ahí presente y la imagen de salvarse de la fatalidad, hay una negación de las carencias reales de la sociedad argentina. En el fondo, se agudiza la sensación de no salida, se pierden los viejos códigos colectivos que teníamos; de asociación, cooperación, construir lazos barriales, políticos. Se desligitima todo lo que es participación política para construir una segunda forma de consenso: el consenso por apatía.

Sin embargo, las puebladas del 19 y 20, el fenómeno de las Asambleas barriales, ¿no fueron momentos de emergencia para pensar un nuevo sujeto político?

Yo ví un interesante movimiento pero que traía atrás toda una historia, los sujetos y sus trayectorias. Esa historia de los últimos treinta años no podía dejar de pesar. De todos modos, advertí contradicciones en esa asambleas, fundamentalmente porque esos treinta años lograron el objetivo central que era la despolitización de la sociedad argentina en el profundo sentido de la palabra política.
Creo, en ese sentido, que el momento del 19 y 20 es el momento en que el consenso por apatía estalla. Los estudios del 2001 muestran que hay un crecimiento muy fuerte, ya no de la protesta demostrativa, sino de la protesta confrontativa. Ahí comienza lo que algunos llaman “el neoliberalismo de guerra”, una nueva etapa donde acá, si bien no se implementa la guerra con bombas, sí se instala la estrategia de construcción de la inseguridad. Es notable, aparecen las asambleas con sus cotradicciones pero al mismo tiempo comienza a crecer, no casualmente, el fenómeno de la inseguridad que retroalimenta -y este es el tercer momento de la tragedia argentina- las viejas inseguridades.
Actualmente en Argentina existen más fuerzas privadas que estatales, algunas provenientes del exterior. Estas empresas de seguridad, que conocen muy bien como actuar, ingresan el negocio de la droga y las armas en las villas. Los medios de comunicación juegan un rol decisivo: están en un bombardeo constante porque la televisión es militante activa de esa estrategia.

Pareciera, de todos modos, que no habría una salida a la condición trágica

Hay una salida porque lo trágico contiene, al mismo tiempo, la idea de la ética y la figura del héroe. En el el límite quedan dos opciones: ser arrastrados por la corriente o levantarse y seguir. Aunque no sabemos con certeza lo que pueda pasar y sepamos que existe un mundo difícil, hay gente que sigue en la batalla. Por eso debemos conseguir que eso se articule en red y no se pierda. Las organizaciones sociales deber juntarse en redes evitando los condicionamientos y prebendas de un enemigo que opera para desarticular, segmentar, dividir.
Por eso me parece que la cuestión del sujeto no se puede separar de las estrategias que se trazan en esos lugares en los cuales hay conocimientos muy fuertes de lo que pasa en la sociedad. Y en esto Floreal Gorini era brillante; él vio cómo nos estaban destructurando culturalmente y comenzó con la idea de que era urgente construir una nueva cultura alternativa.

Precisamente, qué pregunta prioritaria se debe hacer un intelectual o un grupo de investigación hoy en la Argentina?

Yo creo que antes que pregunta, un intelectual debe asumir un compromiso ético. Buena parte de los intelectuales han sido cooptados por distintos caminos, en ese sentido estuvieron y están al servicio de otros intereses. Primero se debe asumir una posición ética y política y en esto no hay una ninguna pregunta. Tomar postura implica saber que no existe la investigación neutral, si los intelectuales no toman conciencia de que la única política posible es luchar por los derechos de los oprimidos, todas las preguntas terminan en banalidades. O lo que es peor, son preguntas ficticias que pretenden hacer que creer que investigamos para el pueblo cuando en realidad estamos al servicio del amo.
Por eso debemos saber que el camino es muy arduo, el paraíso tal vez nunca nos sea dado. Y aún suponiendo que no haya certezas de ese paraíso, la condición del héroe trágico nos permite salir a la calle, ponerse de pie y decir que a pesar de todo, de que no haya ninguna seguridad y podamos perder todas las batallas, tengamos un objetivo que es hacer un mundo a la medida de lo humano.

PABLO PROVITILO

Editorial-Coopa 15 años

por Provitilo @ 2005-11-23 - 22:40:28

Eternamente agradecidos

Muchas cosas suceden y nos pasan en 15 años; crecemos, nos enamoramos, trabajamos, sufrimos por el primer amor, llegan los hijos, conocemos paisajes, aparecen nuevas preguntas, otros amigos, otros proyectos, nos volvemos a enamorar, viajamos, renovamos sueños e ilusiones, abandonamos la adolescencia, escribimos un libro con nuestra historia, lamentamos ausencias, nos crece la panza, se nos va el pelo..
También en 15 años cambian gobiernos y funcionarios, la situación de la gente empeora, se producen puebladas que tumban presidentes, la sociedad come sapos y luego los vomita, la memoria finalmente encuentra su recompensa.
Estos relatos que se publican a continuación pretenden ser un modestísimo homenaje de quienes construyen con talento, esfuerzo y dedicación su propio lugar en el mundo: COOPA. Un reconocimiento compartido entre educadores y educandos, artistas y trabajadores que conviven en la adversidad y aprenden pese a las carencias más primarias.
Porque estamos hechos de voces, calles, perfumes, olvidos, sonidos, historia y memoria; vaya este infinito agradecimiento al espacio que día a día nos contiene, y en el que encontramos –en la penumbra de nuestra intimidad- una excusa para ser un poco más felices.

Entrevista a Jorge Huergo, comunicador y educador popular

por Provitilo @ 2005-11-23 - 22:37:05

JORGE HUERGO

“Lo educativo como arma de emancipación”

Con una vasta trayectoria coordinando proyectos comunicacionales y educativos junto a diferentes movimientos sociales y grupos comunitarios, el docente e investigador de la Carrera de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad de La Plata, analiza la nula apuesta que existe en la sociedad civil por el trabajo educativo, al tiempo que destaca positivamente las nuevas prácticas juveniles que vienen proliferando en el terreno del arte. “En lo artístico cultural se están inscribiendo valores de enseñanza que entran en contradicción con el orden hegemónico”, sostiene.

Lleva más de 25 años recorriendo organizaciones sociales de todo el país y trabajando con grupos de jóvenes y estudiantes. Docente e investigador, devoto de Paulo Freire y los postulados de la educación popular, Jorge Huergo enfatiza la compleja relación que existe entre la reflexión y la intervención social. “Hay una variedad importante de instancias de reflexión que tienen que ver con la práctica que llevan adelante las organizaciones populares –apunta-. Uno puede hacer desde la tematización una fuerte crítica a la dominación y los mecanismos de dominación, -sean de clase, antagonismos sociales o lo que fuere- y después en la metodología de intervención reproducir los mismos modos de dominación. La reflexión sobre la coherencia entre la práctica y el ideario de la organización es algo que no siempre se trabaja satisfactoriamente”.

¿Por qué?

Pienso que tiene que ver con algo que han asumido algunas organizaciones sociales: el valor de lo educativo, la politicidad de lo educativo y la poca apuesta que hay sobre el trabajo educativo. No solo lo que tiene que ver con el pronunciamiento de la voz, lo que ya es mucho decir, sino lo educativo en términos de una mayor capacidad de análisis y de ampliación del sentido de la práctica dentro de la sociedad. A mí me parece que eso ha golpeado mucho, tiene que ver con la crisis de las instituciones de formación y se ha generalizado a otros campos.

¿Cómo juegan las construcciones hegemónicas en el interior de estos movimientos?

En el último tiempo, la hegemonía se ve claramente en cómo se ha construido la noción de peligrosidad: ahí hay algo muy importante que tiene que ver con localizar e identificar al otro como sospechoso. Y todo eso no solo circula en la organización o la sociedad civil, sino que se despliega en el imaginario cotidiano. Esto es grave porque establece una especie de generalizada sospecha no solo sobre las acciones, sino sobre los intereses de los sectores más desprotegidos.
De todos modos uno encuentra organizaciones que trabajan muy fuertemente sobre ese eje, podrán ser buenos o malos, pero recuperan el potencial emancipador que tiene lo educativo. La educación tiene todas sus cosas negativas pero indudablemente es una herramienta de emancipación fundamental que no se la toma demasiado en serio. No solo en los sectores populares, también las clases media le dan un escaso valor. Estamos en una sociedad muy centrada en el consumo y existe una gran tinelización de la cultura: el boludeo, el sacar ventaja, que las acciones se basen en el egoísmo. Todas estas cosas no construyen; las nuevas tecnologías, el teléfono celular van guiando el patio de objetos con el cual el sujeto se maneja todos los días pero que, en última instancia, no es una apuesta hacia algo más colectivo: todo finaliza con el cierre sobre los logros personales. Es esto, fundamentalmente, lo que le hace el juego a la hegemonía.

En los últimos años, sin embargo, la dimensión educativa fue asumida como una bandera de batalla por muchas organizaciones sociales y políticas

Creo que existe un mapa muy variado de experiencias, algunas que todavía son deudoras de cómo entender lo político que no se corresponden con lo que pasa hoy, otras que se aíslan y evitan dotar a sus prácticas de un sentido político por temor a contaminarse, a veces con la sospecha de aquello que los vincula con el poder. Otros grupos se han ido inscribiendo o adecuando a las prescripciones de los organismos de financiamiento. También están quienes incorporan lo educativo como herramienta de transmisión de idearios políticos. Y, finalmente, las organizaciones que actúan como reflejo: comedores comunitarios que trabajan directamente lo educativo pero que han adoptado estas ideas sobre la peligrosidad del otro. Gente que ha nacido como movimiento vinculado a su situación de desocupado pero que terminó asumiendo el discurso de los medios.
Por eso creo que hay un doble proceso: por un lado una riqueza muy grande en cuanto crecimiento de experiencias, y por otro la atomización de los movimientos sociales, como un hacerle el juego –involuntariamente- a la hegemonía y a la dominación, lo cual genera un panorama incierto en esos sectores. Lo educativo y lo comunicacional, pareciera, siguen estando muy ligados a la relación dominante y dominador en un sentido micro: tomar la palabra, la espontaneidad de los saberes, las formas de expresión y todo aquello que se denomina como basista.

Da la sensación de que los dominados trabajan a favor de su propia dominación, ¿es realmente así?

Creo que es efectivamente así. Los dominados trabajan a favor de su propia dominación porque en los sectores populares existe una idea muy instalada que tiene que ver con la horizontalidad para organizarse y la autodeterminación para perdurar. Y esto genera sospechas, un purismo político del cual no se puede escapar. El proceso culmina con muchos grupos que terminan automarginándose y no inscribiéndose en una construcción más colectiva. Esto, involuntariamente, acentúa la dominación del dominante. Después está la cuestión más cultural, organizaciones cuyos integrantes son jóvenes y dicen “los piqueteros son peligrosos, delicuentes”, ahí se comprueba que muchas veces se confunde el enemigo.
Por eso se deben conformar espacios educativos, pero también, pensar lo educativo a partir de la creación, la problematización, no solo desde la identificación de grupos contestatarios, sino como entrada que produzca nuevas prácticas y nuevas reflexiones. Si yo soy peligroso por ser joven, es vital desmantelar eso que permita desarrollar otro pensamiento que adquiera un papel visible en el debate público. Algunas organizaciones políticas, en el caso contario, suelen montarse sobre disgustos sociales, reclamos o rechazos como sucedió con en el caso Cromañón: allí es muy fácil usar políticamente ese hecho y sobrevictimizar a las víctimas. Si uno aprovecha de la situación o de la coyuntura e intenta interpelar en base al conocimiento de esa situación, seguramente algún logro obtendrá. Ahora, de ahí a que eso signifique un trabajo colectivo sustentado en la reflexión hay un trecho largo.
La CTA, por ejemplo, tiene una construcción política muy interesante. No es solamente una construcción sindical sino que también es intelectual. Después existen otras ideas que aportan: la apuesta a los movimientos sociales como actores políticos, el caso del Encuentro por la Soberanía que se gestó en Rosario. Es interesante observar el desplazamiento que han hecho algunas instituciones políticas para abrirse a lo que es el movimiento de la sociedad.

En el trabajo que realiza con jóvenes y en un tiempo de cambios tecnológicos en el cual las identidades parecen mutar permanentemente, ¿cómo analiza los comportamientos juveniles dentro de los grupos?

Pienso que hay mucha mezcla, uno no podría decir que los jóvenes son totalmente conformistas. Existen una serie de condiciones que se han creado para que los jóvenes consuman ciertos objetos y elijan ciertos comportamientos. Sin embargo observo en muchos grupos ligados a lo artístico popular -no en el sentido culto de la palabra o como producción a consumir, sino de arte como construcción social- a jóvenes adhiriendo a una serie de valores interesantes. Allí hay un proceso que hay que mirarlo con mucha atención, e incluso, con optimismo. En esta sociedad en la que se han multiplicado las pobrezas no solo se trata de subsistir, los jóvenes están armándose contra la pobreza de protección y contra la pobreza de comprensión. Van leyendo el mundo y la realidad de acuerdo a un modo que uno no compartiría pero es un ejercicio interesante.
En muchas de esas expresiones uno observa que hay peleas para vivir mejor y muchas veces no son batallas individuales sino que tienen un fuerte espíritu solidario. El valor de la amistad en los jóvenes está muy arraigado, formas de amistad que están muy anudadas a vivir la sexualidad, como si se tratara de una construcción entre sexualidad y amistad. Esto es positivo pero no en sentido absoluto: es como una lucha por vivir mejor de lo que han sido condenados a vivir. No es el ideal pero son caminos, hay que mirarlos y acompañarlos, no digo alentarlos, pero sí seguirlos, aprender nuevos modos que, algunas veces, son muy lindos de ver. Porque en todo caso son prácticas que se leen políticamente.

¿Por dónde pasaría la articulación y la construcción colectiva frente a respuestas juveniles que se vislumbran como inestables y fragmentadas?

Creo que las experiencias en los diversos lugares donde existan prácticas contrahegemónicas y alternativas no son estériles, son interesantes. Ahí es dónde uno tiene que empezar a mirar procesos que son más largos, cuestionarse cómo trabajar la intervención pero también observarlo como complejidad. No me animaría a decir que esas expresiones culturales son conformistas, existen lecturas oposicionales que se hacen y por eso advierto que hay crecimiento en esas lecturas. Es cierto que se quedan ahí y no se pasa a la acción, pero claramente hay algo de politicidad en la práctica. Y tal vez lo que no se encuentra son los modos de plasmar una forma de lo político que no sea a través de las instituciones que conocemos. La articulación colectiva no se sabe si se va a dar a través de los partidos tradicionales, sí pienso que hay una carga de lo político en muchas de estas prácticas que se deben seguir atentamente.
Lo mismo pasa con las subjetividades, las personas que componen y se involucran en los movimientos sociales. Hay muchos jóvenes que sufren en las organizaciones y uno observa que a veces es la propia organización la que los aplasta, por más que tengan idearios de lo más progresista terminan siendo angustiante para los propios sujetos. Y ese es otro tema a reflexionar, el proceso de formación. De todos modos hay cada vez más inquietudes y demandas de acompañamiento para este tipo de procesos, organizaciones como H.I.J.O.S de Capital Federal que tiene inquietudes en este sentido y se preocupan mucho por indagar en las marcas históricas de las organizaciones: de dónde provienen los sujetos, la ternura, el dolor. La fuerza que se ven en esos pibes no se encuentran fácilmente y con ese mismo tenor tiñen su propia reflexión.

¿Qué cambios culturales, si es que los hubo, cree que introdujo el trágico episodio del boliche República Cromañón?

Lamentablemente, suele suceder que los hechos más dramáticos son los que cristalizan situaciones que operan en la sociedad y que no se ponen sobre el tapete. Cromañón ha tenido, sin duda, un efecto educativo y digo lamentablemente porque cuesta mucho que haya efectos educativos en los hechos sociales. Pareciera que tuvieran que pasar situaciones gravísimas para que surjan estos efectos. Abren cuestiones alrededor que muchas veces desencadenan procesos que no están directamente vinculados pero que cristalizan a partir de un acontecimiento que impacta. En ese sentido, la masacre de Once lamentablemente fue positiva. Así como también apareció la sobreculpabilización del culpable, lo cual habla de la sociedad que tenemos. Son dos extremos que abrieron grietas: desprotección no solo del estado sino de la sociedad civil y los efectos que produjo culturalmente.

¿De todos modos, no se advierten cambios visibles si se toma en cuenta los riesgos que continúan asumiendo algunos jóvenes a través de sus prácticas?

Cuando no hay una identificación colectiva más amplia, las identidades comienzan a resolverse de manera muy sectaria con altos grados de intolerancia. Aparecen fronteras que tienen que ver con la imposibilidad o la ausencia de una referencia más colectiva. Efecto de fragmentación y sectarización que no pasa solo, por ejemplo, con las tribus skinheads que desarrollan sus atributos identitarios muy fuertemente, sino con otros nucleamientos más débiles. Las denominadas tribus urbanas no son un fenómeno exclusivo de los jóvenes: solo que en el segmento juvenil el rechazo se formula de un modo muy dramático. Porque son cuestiones de corto alcance que se vinculan directamente a cómo viven el tiempo estos sectores, que hoy es radicalmente diferente al de las generaciones pasadas.

PABLO PROVITILO

Debate con Leo Farinella, de Olé

por Provitilo @ 2005-11-23 - 22:26:00

A quién
corresponda

Pese a la soberbia de un medio que subestima a sus lectores -tapa
y contratapa del diario Olé, 24-10-2005-, su macabro oportunismo
electoralista y la bajeza para atacar a un hombre de bien, quisiera manifestar
mi repudio sobre la pobrísima cobertura de las Elecciones 2005 efectuada por el
periódico del cual soy asiduo lector, del mismo que extiendo mis sentidos
respetos hacia el canciller de la República, Sr. Rafael Bielsa. Así como en otro
momento, hubo que salir a defender la entereza moral de otro hombre casualmente,
o no, acorralado por las miserias periodísticas e intereses extrafutbolísticos,
Marcelo Bielsa, ahora nos toca defender la hombría y el coraje de
Rafael: abogado, escritor torturado en los años de plomo, militante de toda la
vida, fervoroso leproso y mejor persona.
Víctima de su impronta popular o, tal vez, de su coherencia
para conducirse, otro Bielsa es víctima de la bajeza con la
cual este medio entiende que debe ser la comunicación con sus lectores.
Qué la ética de la gestión o la "política seria" sea
entonces patrimonio de sus indulgentes escribas, una minoría alienada en el
deporte y, obviamente, del ingeniero milagrosamente absuelto de las causas
mas vergonzosas que pesan sobre este vapuleado país.

cordialmente,

PABLO PROVITILO, 29 AÑOS
DNI: 25.248.994

Qué es Coopa

por Provitilo @ 2005-11-19 - 04:57:51

Es encontrar dulzura allí donde anida el silencio, caminar en un territorio siempre incierto, descubrir potencialidades oprimidas, conocer pesares, fugas, vacíos, lenguajes; redoblar apuestas, convivir con los enigmas de este mundo, esquivar a la muerte y sus recorridos programados, desmontar armaduras infranqueables y sólidos hermetismos. Es agregarle locura para burlar el tedio y la tristeza, un pequeño y breve espacio que se multiplica en cada mate lavado, un terreno fértil de proyectos que nacen, se estancan y vuelven a vivir; semillas que se expanden como reguero de pólvora inocente, que respiran cada minuto como si fuese el último, bajo el gran misterio que nos rodea.

Pablo

a Korneta Suárez (Los Gardelitos)

por Provitilo @ 2005-11-19 - 04:54:03

El Último Aguante

La canción, nuestra canción, el himno entonado por una de las tribus más fieles; la que viene marchando desde los barrios más castigados, con paso derrotado pero firme, alejada de las pantallas y las luces de la gran ciudad, hoy sintió la profundidad de la pena y la soledad. De pronto se encontraron perdidos en sus largas caminatas, en sus indescifrables diálogos acompañados apenas de un vino en caja, silenciosos, apesudambrados, ubicados como siempre en los asientos finales de la línea 26.
Esa tribu, la que se emocionaba una tarde en el Parque Centenario y cantaba para escapar del frío y la tristeza, pensó que esa noche se estaba escribiendo el final de una historia; construida con esfuerzo en calles anegadas, cerca del trampolín del abismo, al acecho de los golpes que más duelen porque allí, la vida parece otra, los sueños se desvanecen más rápido y casi que ya no quedan miradas de amor.
La historía también hablará de los excesos que terminan condenando; el goce golpeando la puerta de ese hombre canoso, todavía joven, que emitía monólogos a la nada y se incendiaba con cerveza. "Entre tantos edificios solo hallarás la soledad", solía decir mientras se bamboleaba entre botellas que repicaban sobre el cordón de la calle Cobo.
Pero ahí estaban ellos otra vez, tal vez un poco más grandes que aquellos inviernos en el Parque Centenario, dispuestos a vivir el último aguante aunque ese fuera su último día y esa, la canción, nuestra canción, quedará aprisionada para siempre bajo el frío cemento de las torres del barrio Juan XXIII.

P.P.

Murga Matadores de Tristeza

por Provitilo @ 2005-11-19 - 04:49:01

El Alma y la Ilusión
Alguién comenta, a lo lejos, que uno de los secretos más insondables de viajar por el mundo reside en la certeza de que siempre podemos volver. Transformados, apasionados, tristes, nostálgicos, alegres, pensativos, la itinerancia abre puertas y dibuja nuevos recorridos para descubrir. La voz no cesa y prosigue: "en esa búsqueda, aunque lo ignoremos, siempre nos acompaña un boleto de regreso en el bolsillo".
Con el estímulo que significa volver a la plaza 20 de diciembre, recuperar sus aromas y momentos inolvidables, celebramos con orgullo estos 7 años de existencia. Miles de historias pasan fugazmente delante nuestro; un bombo despintado que rechina desde lo más profundo de la noche, luces que anuncian grandes alborotos en el barrio, esperanzas que se esconden detrás de un vino en caja mientras que un puñado de chispas -multicolores- sostienen el ritmo nervioso de un fuego que nunca termina de apagarse.
Frágiles, algunos, recuerdan los primeros carnavales en la plaza, las sonrisas que nos mantienen vivos, la fuerza para luchar. Otros pretenden escapar pero los rugidos del corazón laten más fuerte. Y alguién al cual no reconocemos, tímidamente, sugiere que la murga algo deberá decir en estos días de incertidumbres domésticas, ilusiones que se ensanchan y sueños que crecen del otro lado del charco. "Debemos encontrar los otros mundos que existen en el mundo", repite la misma voz anónima de antes.
Son los momentos previos a una nueva murganga, el tiempo en que las caras pintadas nos devuelven la imagen en el espejo de lo que realmente somos. Y en el rebote descubrimos que hoy es carnaval, y muchos ya sienten el cosquilleo de la primera vez, y todos, absolutamente todos, mantienen el alma encendida, y las ilusiones intactas, y las ansiedades, retornos, festejos y esperanzas son el reflejo de una historia que se seguirá escribiendo por muchos años más. Es que la murga está por salir. Una vez más.
Salud y Feliz Murganga

Vale (en tiempos de Venceremos)

por Provitilo @ 2005-11-19 - 04:36:25

Estimado gallináceo: podría responder con el clásico comentario de que los padres siempre les dan alegrías a sus hijos, pero la verdad es que el equipo de mis amores no está en su mejor momento, pero de cualquier manera lo sigo alentando y llevando el el corazón, eso es lo que nos diferencia esencialmente. Respecto al gorro en cuestión, la verdad es que hay que aguantar los trapos, y no ser un cagón igual que tu hinchada ( sin ánimo de ofender ), por otro lado, tus amenazas no me asustan ya que varios compañeros, bosteros o no, e incluyendo a mi propio marido y amigo tuyo, están dispuestos a defender mi hogar de cualquier agresión, sobre todo si provienen de un hincha de River que es el equipo más odiado del país, teniendo en cuenta su carácter antipopular. Recuperar el gorro te va a costar mucho más que chamullos de amenazas. Más allá de esta disputa futbolera, me gustó mucho lo que mandaste del 24 de marzo, Gelman es uno de mis poetas preferidos y eso demuestra tu sensibilidad. TE QUIERO MUCHO VALE

Querida y estimada compañera de Neuquén: dado los últimos acontecimientos (aplastante victoria de River sobre un combinado boliviano y paraguayo), exijo la inmediata devolución del gorro del equipo más grande de nuestra querida patria. En caso contrario voy a levantar un reclamo a la dirección nacional para tu traspaso al frente de Calamuchita. Además me dijo Capu que Tumini va a prestar atención a dicho reclamo, teniendo en cuenta su paso como Nº4 de River en otra época.(Capu quiere hacerse el que tiene contactos con el pelado).

Te mando tres besos.


 
 

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